DESDE NEUQUÉN.- Por su gran nivel y desempeño en la gira de cemento (en la que consiguió un triunfo histórico frente a Novak Djokovic), Mariano Navone llegó a Neuquén con posibilidades concretas de jugar la serie frente a Turquía. Sin embargo, Javier Frana eligió a Thiago Tirante como segundo singlista y, con el desarrollo de la eliminatoria, el tenista de 9 de Julio terminó sin ingresar a la cancha. Lejos de pasar inadvertida, su actitud durante esos días fue uno de los aspectos que el capitán argentino decidió destacar después del triunfo 3-1 que aseguró la clasificación a los Qualifiers 2027 de laCopa Davis.
“Lo de Mariano en esta serie es algo para resaltar. Tenía el nivel para jugar. De hecho, fue una cuestión estratégica y, dependiendo de cómo se diera la jornada, hoy la idea era que jugara, ya sea el cuarto o el quinto punto”, explicó Frana. Finalmente, la derrota de Guido Andreozzi y Andrés Molteni en el dobles obligó a Francisco Cerúndolo a disputar el cuarto encuentro y su contundente victoria frente a Mert Alkaya terminó la serie antes de que Navone pudiera tener su oportunidad.
Para Frana, sin embargo, el aporte de un jugador dentro de un equipo de Copa Davis no se limita a lo que sucede dentro de la cancha. “Mostró no solamente que es uno de los mejores jugadores del mundo, de lo cual nos enorgullece tenerlo, sino también algo que intenté decir hoy en la cancha: la función de un jugador que está en esa situación es vital para el equipo. Te mantiene integrado, te mantiene respaldado y hace que el equipo tenga otra energía”, señaló.
Y allí dejó una de las definiciones más fuertes de su conferencia: “Es muy fácil ser buen tipo cuando todo va a favor y cuando todo te viene bien. Ahí es donde realmente se demuestra. Mariano es una persona que admiro en lo personal y en lo profesional, pero por sobre todas las cosas por su calidad humana”.
Una idea de equipo que va más allá de los titulares
La situación de Navone sirvió además para explicar una de las ideas que Frana intenta instalar desde que asumió como capitán: que la construcción del seleccionado no dependa únicamente de quienes juegan cada serie. “La línea que se viene marcando es construida genuinamente por cada uno de los que formamos este equipo. Los jugadores pueden ir cambiando, pero la idea es que se vaya sintiendo ese sentido de grupo y de equipo”, sostuvo.
“Hay oportunidades para demostrarlo dentro de la cancha y hay veces que hay oportunidades para demostrarlo estando al costado. También hay oportunidades para hacerlo estando un poco más lejos, sin estar visible, pero siendo parte del equipo. Ese es el mensaje que trato de llevar”, agregó.
Frana incluso extendió esa concepción hacia los jugadores que hoy no aparecen entre los primeros candidatos a una convocatoria. “Tal vez el que hoy está muy lejos de una posible nominación, en dos, tres, cuatro o seis meses está muy cerca. Para mí ellos también son parte. Están los que juegan, los que están un poquito más cerca de la cancha pero afuera y otros que están más lejos. Todos son importantes”.
La misma lógica, explicó, alcanza al cuerpo técnico. “Tenemos un cuerpo técnico que realmente es el mejor del mundo y es un privilegio contar con cada uno de ellos. El rol primario cada uno lo tiene muy claro: el médico es médico, el masajista es masajista. Pero hicimos mucho foco en esos roles secundarios para que todos estemos bien, no solamente los cuatro o cinco jugadores, y para que los propios jugadores también estén pendientes del resto”.
Argentina terminó celebrando en Neuquén su triunfo número 100 en Copa Davis y el regreso a los Qualifiers para 2027. Pero, en el análisis de Frana, una parte importante de la serie también pasó por aquello que no figuró en la planilla: la respuesta de quienes estaban preparados para jugar y, aun sin hacerlo, siguieron sintiéndose parte del equipo.